sábado, 30 de junio de 2012

Perros" en el Laloran negro


¡Hola amigos Ladrones!

Hoy me gustaría compartir con vosotros (si es que no los habéis visto ya en mi blog) unos cuantos dibujos de la serie "Perros" en el Laloran negro que he ido mostrando allí.

En el blog he puesto un breve resumen de las características de cada raza.
Si tenéis tiempo y ganas, echarle un vistazo, ¿hace? :)





Árboles








Cuaderno reciclado 21,5x15cm
Pinos retorcidos en el Mediterráneo de Tarragona.
El primero en la playa del Canyadell de Torredembarra. Cuando fuimos con Hispacuarela.
El último encima de un acantilado en El Bosc de la Marquesa, sobre la playa Fonda, en una salida pictórica con Dolors B. Estábamos en la sombra con un airecillo... y el mar. Oíamos las suaves olas, los pájaros...
Aunque hay que andar bastante para llegar ahí, fuimos dos veces, esta última un poco más lejos, pero nos quedaron ganas de volver. Hice una acuarela y quisiera  hacer otra desde el otro lado de la playa o desde abajo en la arena. 

Es una gozada estar ahí.
http://ladronesdecuadernos.blogspot.com.es/

lunes, 25 de junio de 2012

Las mujeres piaratas de la historia


Las mujeres piaratas de la historia, siempre serán material valioso para inspirar novelas. Deja pues que tu imaginación haga un viaje en el tiempo con la trilogía de Matilde Asensi que puedes leer en Booquo.com
http://bit.ly/NqWwRw



domingo, 24 de junio de 2012

TALLER DE FUEGO EN EL CASAR


Taller del Fuego


Este trabajo forma la parte inicial del Oficio del Fuego (fuego, cerámica, metales, vidrio), cuyo sentido es profundizar en la esencia del ser humano a través de lo que supuso en su proceso la conservación y posterior producción del fuego. No buscamos un taller práctico sobre encendido de fuegos, ni teorizar sobre antropología o historia. Buscamos la experiencia fundamental para adentrarnos en los aspectos más sagrados de nuestros antepasados homínidos y de nosotros mismos, emplazados en que disponer o no del fuego podía significar la vida o la muerte de todo un grupo. Este momento insuficientemente comprendido de nuestra historia, supuso un salto mental y de nivel interno sin precedentes en la especie humana que pocas veces se ha producido.

¿Cómo fue la conformación mental para oponerse al instinto de conservación y producir tales cambios?. No fué por lenta evolución genética, sino gracias a la apertura de su intención y a la opción de investigación frente al peligro. Solo yendo a lo más profundo del ser humano en la búsqueda de una nueva espiritualidad, podremos encontrar aquellas experiencias profundas  que son comunes a todos nosotros y que se encuentran en la raíz de todas las culturas.


El taller es de carácter voluntario. Se ha realizado en El Casar y consta de:

Conservación del Fuego
Conservaremos el fuego durante la noche en hornos de barro fabricados por nosotros mismos, mientras leemos mitos, intercambiamos experiencias de esta y otras culturas... haciendo turnos para que el fuego sagrado no se apague.




Producción del Fuego
Produciremos el fuego mediante dos métodos diferentes:
Por golpeo de dos piedras de sílex y de pirita entre sí, produciendo chispa.





Por frotación con arco y maderas de distinta densidad.


Ayer, lunes por la tarde rescatamos de las brasas, todavía encendidas, a la mayoría de los hornitos y puedo afirmar que en el contexto de la recreación del proceso humano que venimos realizando de forma más acelerada desde la fusión de la tribu Pyrados y la tribu del Casar "el descubrimiento de la cerámica se ha producido"...  el barro se ha cocido "neolíticamente", el barro ha ganado en consistencia, a cambiado de color y de sonido.

El próximo encuentro para valorar el resultado podría ser pronto.

sábado, 23 de junio de 2012

Cuando las cabezas de las Mujeres se juntan alrededor "del fuego"


Cuando las cabezas de las Mujeres se juntan alrededor "del fuego" 



Alguien me dijo que no es casual... que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de "un fuego", nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, refunfuñan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el lugar donde jugábamos en la infancia, el salón de una casa, el corredor de una facultad, una cerveza en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de "vente el sábado" porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada...y sin embargo... detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.

Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces... los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos.

Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor "del fuego" que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida. 


Simone Seija Paseyro

Una escultura de Celia de la Fuente



Silla a partir de desechos plásticos, revestida de cuerda tejida a la manera tradicional.

Ezyño Ezygual Quemasda y su cerámica


miércoles, 20 de junio de 2012

GUIOMAR, de Lola Pérez Bravo


Ser feliz en tiempos de crisis


Ser feliz en tiempos de crisis

Ser feliz en tiempos de crisis → felicidad compartida felicidad y crisis crisis ser feliz con crisis
¿Cabe la felicidad en tiempos de crisis?
Cualquiera que haya visto la película La vida de Brian no olvidará nunca la escena final. Ahí está Brian crucificado, como Jesucristo, y a su lado, también sujeto a una cruz, un ladrón. El ladrón le dice: “Anímate, Brian. Tampoco es para tanto”. Y el ladrón empieza a cantar una canción, a la que se une —no tan convencido— Brian. El plano se amplía y vemos un sinfín de individuos crucificados, hasta el horizonte, coreando:
“Mira siempre el lado bueno de la vida… Cuando te sientas hundido, ¡no seas idiota! Frunce los labios, silba y mira siempre el lado bueno de la vida…”.
Ya que en España hoy, como en buena parte de Europa, lo que percibimos hasta el horizonte es un vía crucis sin fin y lo que palpamos es una sensación de hundimiento general, quizá convenga examinar hasta qué punto existe la posibilidad de consuelo. ¿El absurdo optimismo del compañero de cruz de Brian ofrecerá, a su frívola manera, una clave para hacer más llevaderos los difíciles tiempos que corren, y que están por venir? ¿Hay alternativa a la (comprensible) obsesión actual con medir la calidad de nuestras vidas y del futuro que nos espera en función de la prima de riesgo, de la deuda pública, del déficit presupuestario, de los eurobonos, del crecimiento —o no crecimiento— del producto interior bruto? ¿Existe, en resumen, compatibilidad posible entre la austeridad que el destino —o Alemania— impone y la felicidad?
Curiosamente, como si alguien hubiera previsto este preciso momento histórico, existe una abundancia de material académico sobre la cuestión. Desde el año 2000 se ha visto una enorme expansión en la investigación de lo que podríamos llamar la ciencia de la felicidad.
Se ha convertido en un terreno de estudio académicamente lícito, extendiéndose desde la psiquiatría y la filosofía (donde ha residido desde tiempos de Sócrates) al campo económico. Las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Unión Europea, varios Gobiernos y muchas universidades se han dedicado a profundizar en la antigua noción —propuesta en el Nuevo Testamento— de que no solo del pan vive el hombre. Y a darle legitimidad.
La idea consiste en evaluar la salud general de las naciones no solo en base al PIB, sino —por utilizar un término patentado por el Gobierno budista de Bután— al PFB, el “producto de felicidad bruta”. Robert Kennedy dijo una vez que el PIB medía todo “salvo aquello que da valor real a la vida”. Lo que seguramente no concebía Kennedy es que este valor real podría llegar a ser medible en cifras. Hoy no hay más que hacer una breve incursión en Google para constatar que existe una abrumadora cantidad de datos —números, gráficos, complejas fórmulas matemáticas— basados en detalladas encuestas hechas en todos los países del mundo sobre la relativa felicidad del ser humano. Las preguntas, tanto a noruegos como nigerianos, suelen ser del tipo: “¿Cómo está de satisfecho usted con su vida? ¿Muy? ¿Algo? ¿Poco? ¿Nada?”. O directamente se pregunta a la gente que mida su grado de felicidad en una escala de cero a diez.
El problema es que existen tantos organismos haciendo encuestas de este tipo que hay grandes variaciones en los supuestos ranking mundiales de felicidad. Una encuesta hecha en 2010, ya con la crisis avanzada, sitúa a España en quinto lugar en cuanto a la satisfacción general de vida de sus ciudadanos, otra la coloca en un puesto veintitantos y otra por el setenta. Un estudio coloca a Guatemala, Honduras y el Salvador entre los diez países más felices, cosa bastante curiosa, ya que son países pobres con altísimos índices de criminalidad y que, en general en estas encuestas, los países ricos ocupan los puestos más altos y los más pobres, los más bajos. Mucho más interesante, útil y reveladora es la conclusión que se extrae de la llamada Paradoja Easterlin.
Richard Easterlin, profesor de Economía de la University of Southern California, ha recopilado datos que demuestran que en varios países de Occidente y en Japón los ingresos medios han subido de manera espectacular desde la II Guerra Mundial, pero los niveles de satisfacción y felicidad que la gente reporta no han cambiado. El célebre economista Jeffrey Sachs explica la paradoja de la siguiente manera en un informe sobre la felicidad mundial (World happiness report) que se presentó en un fórum de la ONU sobre el tema en abril: “En determinado momento los individuos ricos son más felices que los pobres”, dice el informe, “pero a lo largo del tiempo una sociedad no se vuelve más feliz tras hacerse más rica”. Una de las razones principales es que los individuos tienden a medir su felicidad material en comparación con la riqueza de sus vecinos.
Si todos ascienden al mismo ritmo ser más rico tiene menos gracia. Como explica uno de los gurús de la ciencia de la felicidad, el profesor Bruno Frey, de la Universidad de Zurich, “no es el nivel absoluto de ingresos lo que importa sino la posición de uno respecto a la de otros individuos”.
Esto podría ayudar a explicar otra paradoja, la del boxeador cubano Teófilo Stevenson. Stevenson, que murió esta semana, fue campeón olímpico de los pesos pesados tres veces seguidas. Siempre se sospechó que estaría a la altura de Muhammad Ali, y durante los años setenta recibió varias ofertas multimillonarias de promotores estadounidenses para que se batiera con él. Pero siempre se negó. Consentido por Fidel Castro, que siempre le llamaba en sus cumpleaños, Stevenson dijo una vez: “No cambiaría un pedazo de la tierra de Cuba por todo el dinero que podrían darme, prefiero el cariño de ocho millones de cubanos”. Y quizá también la envidia de muchos de ellos. Podemos suponer que Stevenson tuvo un nivel de vida más similar al de los miembros del Comité Central del Partido Comunista que al de las masas proletarias cubanas. No tuvo un Mercedes Benz pero sí un Lada, un coche fabricado en la Unión Soviética, posesión del cual lo colocaba en una esfera material insoñable para la gran mayoría de sus compatriotas. En Cuba, Stevenson, amigo del poder, era un hombre rico.
Otra razón por la cual la felicidad de la gente no asciende de manera sistemática en proporción a sus ingresos, según Jeffrey Sachs, es que mientras es probable que uno experimente un subidón al recibir la noticia de un aumento de sueldo —o de que ha ganado la lotería—, ese subidón será pasajero y pronto la felicidad bajará a sus anteriores niveles.
La cuestión ahora —hoy— sería si el inevitable bajón que acompaña la noticia de una reducción de sueldo, o de la pérdida del empleo, también podría llegar a ser pasajero y con el tiempo uno podría adaptarse a las nuevas circunstancias, recuperando la felicidad perdida. Esta va a tener que ser, guste o no, la pregunta del millón para millones de españoles. El profesor Bruno Frey, que acaba de estar de visita en España, sospecha que la respuesta a la pregunta va a ser que no, pero al mismo tiempo considera necesario que la gente haga un esfuerzo grande para adaptarse con resignada serenidad a las nuevas circunstancias.
“Ante todo va a ser difícil por el alto índice de desempleo”, me dijo Frey. “Perder el trabajo, o incluso temer que uno lo vaya a perder, genera depresión, ansiedad, baja autoestima y, en general, una enorme infelicidad”. Un grado de infelicidad, según han escrito Frey y otros expertos de su rama, comparable a una separación matrimonial. Para muchos, perder el trabajo es perder la identidad. También va a ser difícil adaptarse con la necesaria calma a estos tiempos austeros por el sencillo motivo, dice Frey, de que la gente ha generado altas expectativas en cuanto a bienes y servicios durante años de creciente prosperidad. “La gente es muy obstinada, no olvida los buenos tiempos y es reacia a reducir sus expectativas materiales”, explica Frey. “Pero eso es, por supuesto, exactamente lo que se debe de hacer, porque si no los españoles van a ser muy infelices en los próximos años. No sé si tendrán la sabiduría necesaria —serían muy especiales si la tuvieran—, pero recomiendo que intenten adquirirla”.
¿Por dónde empezar? Primero, quizá, como me dijo una vez una persona durante tiempos económicos difíciles, optando por un cambio de actitud frente a la vida similar al que debe hacer alguien que ha sobrevivido a un ataque al corazón. Segundo, fijándose en los siete elementos identificados por los economistas especializados en el tema que contribuyen a la felicidad. Los siete son: el dinero, la calidad del trabajo, la salud, relaciones familiares, amistades, valores personales y libertad individual.
Ignacio de la Torre, profesor de la escuela de negocios IE, propone que todo el mundo se detenga a hacer una reflexión personal sobre cuáles realmente deberían de ser las prioridades en la vida. “En tiempos de boom económico la gente se obsesiona con solo uno de los factores, el dinero”, me dijo De la Torre. “Los tiempos de crisis permiten arrojar valor sobre los seis que dan felicidad y que no son la renta”. ¿Y será verdad en este caso, sería aceptable —o incluso de buen gusto— proponer la idea de que tiempos de crisis son tiempos de oportunidad? “Si uno está en el paro, si a uno le cuesta dar de comer a su familia, si se ha roto lo básico, pues, difícilmente va a ver la situación así. Pero hay una parte positiva de la crisis, y es que ofrece una oportunidad para ver qué realmente es importante en la vida. Nos permite detenernos a reflexionar si queremos seguir comparándonos con otros, cuando la verdad es que siempre va a haber alguien encima, con un coche mejor; o a juzgar si queremos sacrificar valores familiares y amistades en aras de más renta”.
O como me dijo una mujer hace algunos años en Estados Unidos que había optado (voluntariamente, eso sí) por trabajar menos horas para dar más calidad y valor a su vida, “una vez que llegas a entender realmente lo que necesitas para vivir, y dejas de creer que el éxito se mide solo en términos económicos, te liberas”.
De lo que se había liberado esta persona también era de la envidia, de compararse con los demás, el punto de partida imprescindible, según Ignacio de la Torre, si uno va a tener la posibilidad de hacer el reajuste mental necesario para vivir en relativa paz en tiempos de crisis. Otra opción, más práctica y de especial valor para aquellos que están en el paro, es intentar tomar más control de nuestras vidas; mostrar iniciativa —lo cual, en sí, independientemente del resultado, genera autoestima, ergo mayor felicidad —. Una posibilidad es dedicarse a estudiar, para abrir nuevos caminos o prepararse para el día en el que el clima económico vuelva a cambiar. Otra es montar una pequeña empresa. Según cuenta De la Torre, las señales son alentadoras. Ha habido un crecimiento del 6% en 2012 sobre 2011 en España en la creación de nuevas empresas. “Esto es algo nuevo y muy bueno en nuestro país, donde el objetivo siempre ha tendido a ser encontrar trabajo como empleado o funcionario. Un cambio de paradigma. Va como nunca esto en España, y ya que, junto con profesor universitario, la profesión con más satisfacción es la de emprendedor, lo veo como muy relevante en cuanto al PIB y la felicidad general. Yo soy muy optimista acerca del futuro económico de España”.
Quizá las cosas se vean diferentes desde la perspectiva privilegiada del globalmente reconocido IE Business School. Pero, ¿cuál es la alternativa a tomar la iniciativa, a moverse en vez de estar quieto? ¿Estar sentado en casa viendo la televisión a la espera de que vengan tiempos mejores? Esa es la receta para que España se desplome en los rankings mundiales no solo del PIB, sino también del PFB. Cambiar los hábitos mentales y ser positivo es muy difícil en los tiempos que corren, quizá sea imposible, pero —otra paradoja— intentarlo hoy es más necesario que nunca.
John Carlin

El arte invita a usar la cabeza antes de subirse a una moto.



Para concienciar sobre la importancia del uso del casco, bajo la consigna “El arte es nuestro vehículo: queremos llegar a tu cabeza” Fundación Pro Moto lanzó una muestra itinerante que apunta a promover el uso seguro de la moto, mediante la exhibición y posterior remate de 25 cascos intervenidos por artistas plásticos; Milo Lockett y Eduardo Pla, entre otros.
Queremos llegar a tú cabeza → casco moto casco de moto casco con arte El arte invita a usar la cabeza antes de subirse a una moto.

El principal motivo de muerte en personas de entre 1 y 45 años es el trauma, y los choques en moto son el hecho traumático más frecuente en la provincia de Buenos Aires. El estudio, del Ministerio de Salud bonaerense y el Programa Cedecem (Centro de Consulta y Educación Médica), arroja que el 27,2% de los pacientes ingresados por traumatismos a hospitales públicos de la provincia protagonizaron accidentes en moto. La mayoría tiene entre 14 y 34 años y sufrieron golpes en la cabeza, las piernas y los brazos.
La exposición estará abierta del viernes 15 al jueves 28 de junio, en la sala 12 del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930), y luego visitará la Casa de la Cultura, en la provincia de Salta, del 3 al 15 de julio. Para finalizar el circuito, se realizará en septiembre un remate con las piezas aún no vendidas en Artespacio de San Isidro.
Más números
El riesgo de perder la vida circulando en moto es 17 veces mayor que manejando un auto, confirma un estudio de la Dirección General de Tránsito de España.
En 2010, el 24% de los siniestros de tránsito de nuestro país fueron protagonizados por motos. En 2011, esa cifra se incrementó hasta alcanzar el 31%, según datos de la Agencia Nacionalde Seguridad Vial.
Son varios los factores que influyen en esta cifra: la imprudencia de los motociclistas, el poco respeto del resto del entorno vial hacia ellos y, sobre todo, el escaso uso del casco.
En el trabajo del ministerio bonaerense se expone que lo que más se lastiman al caer es la cabeza. Por eso, el uso de casco (que absorbe parte de la energía del impacto) es vital. Las estadísticas indican que su uso previene un 69% las lesiones cerebrales y reduce en un 42% las posibilidades de muerte en un siniestro vial.
Claves para una buena elección
El Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) recomienda tener en cuenta ciertos puntos:
- Para que un casco esté homologado dentro de la legislación argentina debe tener en el recubrimiento interior una etiqueta cosida que indique quecumple con la norma IRAM AITA 3621:2011
- Los cascos varían por tamaño, peso y tipo y cada persona debe encontrar el que mejor se adapte a sus necesidades.
- El casco debe estar correctamente abrochado. Un casco suelto no ofrece protección alguna.
- Todos los cascos que hayan tenido un impacto o un golpe deben ser reemplazados por uno nuevo.
- Para que la seguridad sea completa, se debe utilizar ropa acorde, que ofrezca protección: guantes, calzado correspondiente, prendas especialmente diseñadas para este fino con protección externa desmontable. De noche se aconseja utilizar también el chaleco reflectivo.
Jimena Olazar

martes, 19 de junio de 2012

El Museo de Cerámica González Martí repasa la trayectoria de la firma Lladró


El Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia acoge desde mañana una exposición que recorre la trayectoria de Lladró, en la que se valora "la experimentación" de los artistas de la firma valenciana.

"Las vanguardias de Lladró: innovación desde el origen" será inaugurada mañana en el museo valenciano, que organiza la exposición junto al Ministerio de Cultura, según ha informado la institución en un comunicado.
La muestra, que se prolongará hasta el 14 de octubre, recorre todos los proyectos que Lladró ha llevado a cabo desde sus inicios dentro del campo de la experimentación, a través de una selección de medio centenar de piezas.
En sus cerca de 60 años de historia, la firma de porcelana ha tenido una evolución artística marcada por "la constante inquietud creativa de los hermanos Lladró, que desde sus inicios mantuvieron la mirada fija en nuevos horizontes y vías inexploradas en el campo de la porcelana", han subrayado desde el museo.
En un primer bloque se muestran las piezas más innovadoras de los hermanos y sus primeras colaboraciones con artistas externos, y a continuación se presenta una selección de pruebas de autor y decoraciones inéditas de las colecciones más recientes, desarrolladas con diseñadores de fama internacional.

LO QUE CREA LA CONCIENCIA ES LA EDUCACIÓN


domingo, 17 de junio de 2012

El honesto embaucador



PIEDRA DE TOQUE. No creo que nunca en la historia del arte haya habido nadie como Damien Hirst, desprovisto del más elemental talento y originalidad. En vez de disimular esta condición, la exhibe con desfachatez



Por Mario Vargas Llosa
A diferencia de dos exposiciones dedicadas a Picasso en Londres –una, en la Tate Britain, documentando su influencia sobre el arte moderno en el Reino Unido y la segunda, en el Museo Británico, con la edición completa de la Suite Vollard-, a las que se podía entrar sin demora por el limitado número de visitantes, para acceder a la gran retrospectiva consagrada en la Tate Modern a la obra de Damien Hirst, tuve que hacer una cola de tres cuartos de hora.
No sólo la abundancia de público llamaba la atención; también, el gran número de jóvenes y de parejas, algunas con niños en los brazos. Los pequeños la pasaban bastante bien en las salas de la muestra. Se divertían mucho con el revoloteo de las moscas en la urna de cristal donde reposa la cabeza sangrante de una vaca (Mil años 1990) y todavía más en la instalación llamada Dentro y fuera del amor, un cuarto artificialmente humidificado con mariposas vivas, cuencos de frutas, superficies blancas y cajones con flores. Pero a algunos de estos precoces aficionados los asustaron los corderos y las reses seccionados quirúrgicamente y los tiburones dientudos conservados en formol; a veces rompían en llanto.
La exposición misma no tenía mayor interés, salvo desde el punto de vista sociológico, pues resultaba sumamente instructivo espiar las reacciones de los visitantes ante los objetos que la poblaban. La mayor parte hacía un esfuerzo visible por descubrir, detrás o dentro de los anaqueles atiborrados de remedios, pinzas, tijeras, espátulas, guantes elásticos, órganos en yeso, o en las bolitas y globos suspendidos en el aire por el soplido de una secadora de pelo o el ventilador de una caja de colores chillones, la idea, la razón, la propuesta intelectual o estética, el misterio que confiriese a semejantes materiales algo que justificara la admiración, el respeto, o, por lo menos, la curiosidad del público. Muchos no podían ocultar su decepción, pero la disimulaban, con comentarios que rehuían lo primordial y se aferraban a lo adventicio: “¿El dispositivo será mecánico o eléctrico?”, “¿Deberán cambiar el formol cada cierto tiempo o durará toda la eternidad?”). Los más osados se atrevían a sonreír o a reírse abiertamente de lo que veían, como diciendo, entre guiños: “De un artista puede esperarse cualquier cosa, ya lo sabemos”.
Los que se han tomado muy en serio aquello que allí se exhibía son, claro está, la comisaria de la exposición, Ann Gallagher, sus colaboradores y la media docena de autores de los ensayos del catálogo que la acompaña. El verdadero embauco está en esas páginas y, sobre todo, si los críticos se creen lo que firman. En síntesis, para entender cabalmente lo que Damien Hirst (o, más bien, los operarios de su taller) fabrican, hay que moverse con desenvoltura en una galaxia donde rutilan Immanuel Kant y Sigmund Freud, las complejidades de la Anatomía, la Farmacopea, la industria proveedora de instrumental clínico para los hospitales, Marcel Duchamp, Francis Bacon, Kurt Schwitters, las técnicas de la publicidad de la empresa Saatchi, los secretos del tallado de diamantes y las filosofías y teologías relacionadas con la muerte. Uno de ellos revela, como un dato de capital importancia, que en los primeros “gabinetes médicos” que concibió Hirst en los años ochenta, los remedios y pastillas que figuraban en sus repisas, procedían todos de las recetas de su abuela enferma, a quien el artista quería mucho.
¿Su futuro está garantizado? Si todo dependiera del mercado del arte, sin duda
A juzgar por la entrevista que concedió Damien Hirst a Nicholas Serota y que aparece en el catálogo, el artista que, según la señora Ann Gallagher, “ha impregnado más la conciencia cultural de su tiempo”, no tiene en gran estima a sus admiradores, ni tampoco al arte que practica, ni trata de dar seriedad y dignidad a sus creaciones mediante anfibológicas referencias culturales o poniéndose bajo el ala protectora de imponentes pensadores o artistas. Por el contrario, habla de su trayectoria con una desarmante sinceridad, explicando, en cierto modo, la elección de sus opciones artísticas en función de sus carencias y limitaciones. Hubiera querido ser pintor pero advirtió que pintaba muy mal y optó por los collages en los que se sentía menos deficiente. Cuando descubrió el arte conceptual, el surrealismo y el minimalismo, todo mezclado, entendió que había un camino –el del gesto, el desplante y el espectáculo- en el que él podía superar sus defectos e, incluso, triunfar.
Uno de sus méritos es haber demostrado que en nuestra época se puede ser un artista, incluso de gran prestigio, sin demostrar destreza alguna en lo que se refiere a pintar o esculpir, simplemente haciendo lo que todavía no se ha hecho, y procurando que haya en esto algo novedoso y llamativo, que, sin significar ruptura o rechazo radical de una tradición, lo parezca. Cuando Hirst habla de los pintores que, cree, han ejercido una influencia sobre él, como Sol LeWitt o Naum Gabo, e incluso Francis Bacon, no se refiere para nada a sus méritos estrictamente plásticos, sino a sus actitudes y posturas, a que añadieron al territorio del arte lo que antes de ellos no era ni podía ser considerado “artístico”.
A diferencia de sus enrevesados y tramposos críticos, que dan a su persona y a sus obras unos baños delirantes de empaque y dignidad intelectual, estética y filosófica, Damien Hirst parece bastante consciente de la extraordinaria superchería en que se ha convertido hoy, para muchos, el oficio que practica. Él no pretende disimularlo, sólo aprovecharlo: lo acepta tal como es y saca de ello todas las ventajas posibles.
No es exagerado decir que se trata de un honesto embaucador, que, en un mundo en el que ahora todo vale, donde el auténtico talento y el funambulismo andan confundidos, él pasa sus mercancías por lo que verdaderamente son, sin escrúpulos ni pretensiones, dejando que se ocupen de envolverlos en argumentos y justificaciones de densa tiniebla y especiosa dialéctica, esos críticos, galeristas y marchantes que, como los publicistas alquimistas de Saatchi, saben convertir todo lo que brilla en oro, vender gato por liebre e imponer su propia tabla de valores y de jerarquías en medio de la confusión que ha reemplazado las viejas certidumbres y patrones estéticos.
No es imposible que la Real Sociedad Protectora de Animales ponga fin a su flamígera carrera
No faltará quien recuerde que, a lo largo de la historia, no sólo el arte, toda la cultura ha estado siempre hospedando en su seno a embaucadores de rauda figuración y que sólo con la discriminación que ejerce el tiempo, retornaron luego al anonimato del que nunca debieron salir, alejándose por fin de los auténticos creadores a quienes, por la ceguera de sus contemporáneos, llegaron a hacer sombra. Eso es cierto. Pero no creo que nunca en la historia del arte haya habido nadie como Damien Hirst, desprovisto del más elemental talento y originalidad, que, en vez de disimular esta condición, la exhibe en todo lo que hace con perfecta desfachatez, y haya conseguido pese a ello escalar todos los peldaños de la consideración del establishment (la bibliografía que le está dedicada es abrumadora) hasta llegar a ser requerido por instituciones como la Tate Modern y los museos más importantes del mundo.
Su éxito económico está a la altura, y acaso supera, el artístico. En octubre de 2004 vendió, a través de Sotheby’s, su Pharmacy de Notting Hill por unos 15 millones de dólares, y en septiembre de 2008 el remate que hizo, prescindiendo de galeristas y marchantes, siempre a través de Sotheby’s, de 244 nuevas obras obtuvo la astronómica suma de 111 millones y medio de libras esterlinas (es decir, más de 150 millones de dólares). Lo que significa que Damien Hirst es acaso el más caro artista vivo de nuestro tiempo.
¿Su futuro está garantizado? Si todo dependiera del mercado del arte, sin duda. Pero, ¡ay!, advierto una amenaza en el porvenir de este Rastignac de la pintura del siglo XXI: la poderosísima Real Sociedad Protectora de Animales del Reino Unido. Auguro que los severos inspectores de esta institución no dejarán pasar impune el sacrificio de las decenas de millares de gráciles mariposas, a las que el artista mató, con el agravante de arrancarles las alas, para engalanar Enlightenmenty una serie de sus cuadros, ni el genocidio de millones de moscas inocentes para empastelar con ellas la masa viscosa que recubre su famoso Sol Negro. No es imposible que la Real Sociedad Protectora de Animales ponga fin, o cause un serio quebranto, a la flamígera carrera del muchacho de Leeds que comenzó a hacer arte a los 16 años fotografiándose junto a la cabeza seccionada de un cadáver en la morgue de su ciudad natal.

FOFUCHA HIPPIE de Maite Palacios


POÉTICA ARMILAR, 23 de junio en Madrid


Presentamos "Poética Armilar" -en el Café-Concierto La Fídula del Barrio de las Letras de Madrid- en un espectáculo plagado de creatividad. Poetas, prosistas poéticos, antipoetas, músicos y trovadores en directo... en un lanzamiento muy poco convencional. El libro forma parte de la colección La voz de Calíope de LápizCero ediciones en la que tratamos de publicar e impulsar a poetas inusuales, con...Ver más






MARATÓN DE CUENTOS

El jueves en el montaje de la escenografía del Maratón de los cuentos, al final mereció la pena, gracias al seminario con confiar en la Escuela de Arte, al final la ciudad se llena de magia un fin de semana, un año mas.



COLLARES DE LACTANCIA



Mamá guapa – bebé contento
Collar para lactancia (SlingCollar) es creado especialmente para mamás y sus bebés.
El diseño atractivo de colores vivos hace del collar un accesorio de temporada para mamá y un juguete vistoso y seguro para el niño.
Cuando el bebé comienza a mostrar interés por el mundo que le rodea y más activo a la hora de comer, SlingCollar salva a las mamás de los pellizcos, arañazos e intentos de colgarse de su cadena de oro ó del pelo. El collar ayuda a centrar la atención del bebé durante las tomas, mantiene ocupadas sus manitas mientras está despierto y durante los viajes en bandolera y facilita el desarrollo de su motricidad fina. Además, la mamá puede nombrar los colores de las bolitas, pedir al niño que encuentre las bolitas duras y blandas, señalar la más grande, etc.

Las bolitas del collar son de una superficie agradablemente rugosa y tamaño variado lo cual ayuda al desarrollo del sentido del tacto y de la vista en el bebé, y cuando empiecen a aparecer sus primeros dientes podrá rascarse las encías con ellas.
El SlingCollar es un estupendo accesorio para completar cualquier tipo de portabebé.
Todos mis collares:
 • Están hechos a mano
• Tienen las bolitas de madera revestidas de hilo de algodón liso (no lanudo)
• Tienen en su base dos cordones encerados unidos fuertemente para conseguir la máxima resistencia
• Están elaborados de materias naturales (algodón 100% y madera natural sin barniz ni pintura)
Se aconseja lavado a mano a una temperatura de 30º


Acepto los encargos de collares personalizados. Puedes elegir colores, tamaños, cantidad de las bolas, su presentacion, si es para una bandolera en especial enviame una foto de ella (o el nombre comercial si es una marca conocida) para que pueda conjugar los colores. etc).
Tambien hago collares decorativos (no de lactancia) con algunos detalles en cristal que no se incluyen en collares de lactancia por motivos de seguridad.

collar_es@yahoo.com

viernes, 15 de junio de 2012

El corazón de Tenochtitlan


Una visita en México DF al Templo Mayor, fabuloso recinto que rescata la memoria de los aztecas

En uno de los pocos tiempos muertos de los que dispongo, decido acercarme a ver de nuevo el Templo Mayor. Hace más de treinta años, debido a un hallazgo casual, se rescató a la diosa Coyolxauhqui y las ofrendas que la rodeaban. Fue un 21 de febrero del año 1978 cuando los trabajadores de la Compañía de la Luz se toparon con un cuerpo extraño en la calle de Guatemala. Calle que hoy no existe y sobre la cual fue surgiendo el basamento del templo que ahora admiro en toda su extensión y plenitud. Las calles Guatemala, Seminario y Argentina se fueron metamorfoseando. De esta última se demolieron edificios de los años treinta y cuarenta del pasado siglo. Debajo de la librería Robredo, por ejemplo, en la esquina de las calles Guatemala y Argentina, se encontraba el lado del Templo Mayor correspondiente a Huitzilopochtli.
Mural de cráneos

Mural de cráneos de piedra en el museo del Templo Mayor, en México DF.- RONALDO SCHEMIDT


Contemplo las fotos de aquel antes y después de las excavaciones y pienso en lo difícil que es conservar la memoria de los hombres. Junto a los primeros restos sacados a la luz se construyó un pequeño y circunstancial Museo Etnográfico que luego daría lugar al actual. En el interior del mismo, como aún hoy podemos ver, está la maqueta del monumental recinto sagrado de México-Tenochtitlan. ¿Qué impresión les debió producir a los descubridores europeos? Por las crónicas, hasta entonces un lugar tan fantástico solo se lo habían imaginado en las lecturas de los libros de caballerías como el Amadís de Gaula. ¿Por qué no lo conservaron? Las mentes de aquellos hombres eran totalmente diferentes a las nuestras y, además, una civilización siempre se ha levantado sobre las otras. Que nos lo digan si no a los europeos, a los españoles. Estratos y más estratos diversos y diferentes han configurado nuestra identidad. ¿A cuál realmente de todos pertenecemos?
Las excavaciones del Templo Mayor de México-Tenochtitlan fueron fundamentales para el desarrollo de la investigación sobre la cultura azteca. La cabeza de serpiente que remata la alfarda norte del templo de Huitzilopochtli se asomó de nuevo, y las pinturas de estuco volvieron a brillar, y las vigas de madera que soportaban los dinteles de las techumbres fueron liberadas, y las escalinatas volvieron a ascenderse, y las ollas policromadas de nuevo fueron tocadas por manos femeninas.
Durante la conquista, muchas esculturas rituales fueron destruidas y reutilizadas para cimentar los edificios coloniales; por ejemplo, unos pies garras de una diosa con el relieve de Tlaltecuhtli en la base se localizó entre los escombros, y tantas y tantas otras piedras de cantería. Uno de los descubrimientos más impresionantes debió de ser el altar de Tzompantli, decorado con cráneos, en el patio norte del Templo Mayor. La representación de la muerte, perfectamente diseñada, como una instalación contemporánea.
Arcas con ofrendas
Me llevan de aquí para allá mostrándome lo que ya conocía, pero también los resultados más recientes de las últimas incursiones. Lo que más me deslumbra es cuando, recorriendo un intrincado camino de puentes hechos con tablones y escaleras improvisadas, descendemos por debajo del nivel de la plaza del Zócalo y de los basamentos de edificios más cercanamente demolidos, como, por ejemplo, el palacio de uno de los conquistadores. Entonces, allí abajo, surgiendo de las entrañas de la tierra, veo varias arcas con ofrendas. Permanecen dispuestas tal cual las dejaron hace siglos. Conchas, caracoles, corales, restos de cocodrilos, peces sierra, caparazones de tortugas, restos de anfibios y varias serpientes, dientes de felinos, garras de pumas, cuernos, pequeñas estatuillas, cuchillos de sacrificios e infinidad de otros utensilios. También me informan de que incluso aún más abajo podrían aparecer las tumbas de algunos monarcas aztecas. Me gustaría tocar con mis manos esas ofrendas, recorrer los filos de obsidiana con las yemas de mis dedos, comprobar si hay veneno en las mandíbulas de víboras de cascabel y ponerme los pectorales de turquesa y los collares de cuentas de piedra verde. A los prisioneros se les colocaba en lo alto de la pirámide-templo y se les rajaba el pecho con un cuchillo de sílex o de obsidiana y se les arrancaba el corazón para ofrecérselo al dios sol mientras aún latía. El cronista Sahagún, que fue contemporáneo de Montaigne, escribió que el sol y el corazón eran elementos simbólicos homogéneos. Los sacrificios le otorgaban al sol la fuerza necesaria para mantenerse en el cielo. "El corazón lo rige todo", constató nuestro compatriota. Arrancar el corazón, para los aztecas, era inmortalizar al donante.
Paseando por entre estos derrelictos del mundo solo se me ocurren pensamientos inútiles. Paul Valéry decía que la superioridad del hombre se debía precisamente a ellos. Séneca le escribe a Lucilio (libros XI-XVIII, epístola 88) que es preferible conocer cosas inútiles a nada. ¡Yo no lo sé! Caminando por entre estos despojos me entra una gran ansiedad por el destino del mundo y el mío propio. Y, como siempre, recurro a mi mejor interlocutor, Montaigne: "no te preocupes del mundo. Tú no lo puedes mejorar ni cambiar. Ocúpate de ti mismo, salva en ti lo que haya que salvar. Mientras los otros destruyen, tú construyes".
» César Antonio Molina, exministro de Cultura, es director de la Casa del Lector.



Guía
Mapa del centro histórico de México DF


Mapa del centro histórico de México   DF