viernes, 28 de agosto de 2015

AJUAR DE CERÁMICA FEMENINA BEREBER, por José Palacio

Conjunto de piezas de agua de cerámica bereber con decoraciones de Ain Kchir acompañadas de mural decorativo y figura sentada de mujer con ropa tradicional del Rif.


Autor: José Palacio
Material: Pasta refractaria albina cocida a 1240º
Decoración: Óxidos de manganeso y óxido de hierro rojo. en las decoraciones incisas, carbonato de cobre.


Colección: SENHAYA

miércoles, 26 de agosto de 2015

HOJAS EN EL TENMOKU


Desde la Dinastía Song en China hasta grandes maestros de Japón como Okada y Shirashi en la era moderna, la técnica de la hoja sobre el esmalte tenmoku ha creado un aura de prestigio y misterio, sobre todo para saber cómo se hace.


Esta técnica se conoce en Japón como Konoha-tenmoku y representa una imagen de hoja sobre un esmalte tenmoku. La hoja u hojas parecen que se han caído de árbol, por su textura tan fidedigna, con arrugas, nervios y una forma muy delicada. Esta técnica tiene su origen en la dinastía Song en China con el nombre de Jizhou Hoja de Temmoku (Este esmalte se escribe indistintamente en Japón o China con nm o mm) normalmente la hoja es de un color más claro que el marrón-negro del tenmoku, esta técnica está rodeada de misterio, parece ser que la hoja se coloca en el esmalte cuando esta todavía húmedo, secando el plato o el cuenco de la forma habitual y cocido en alta. 


Se especula que la hoja se sumerge en una sobrecubierta tipo Jizhou para dar más definición, también se especula con que la hoja debe estar casi pudriéndose, algunas hojas contienen fundentes alcalinos, calcio, magnesio o fosforo, entre otros componentes, o bajando el color del tenmoku a un color crema o marrón claro. Esta técnica admite múltiples variables, en cómo se puede pegar la hoja con glicerina o gomas arábiga o de tragacanto o presionar sobre un barro de gran contenido en hierro como el almazarrón o el ocre rojo y después pegar al cuenco, pegar un esmalte a la hoja que mantenga todo el detalle de la misma hoja y a su vez pegar al tenmoku o pegar una lamina impresa muy fina de barro rojo, entre otras posibilidades. Entre los ceramistas japoneses que mejor dominan esta técnica encontramos a Yasumasa Okada y Koho Shiraishi, entre otros.

LOS JARRONES DE LA ALHAMBRA


Los Jarrones de la Alhambra son la cúspide de la cerámica de nuestro entorno y compitiendo con las cerámicas más emblemáticas de la historia de la cerámica mundial, Hamada hablaba con gran admiración de esta cerámica y su virtuosa decoración.

Dentro del arte nazarí o si se quiere el arte granadino destacan los jarrones de la Alhambra y dentro de todos ellos es obligado mencionar al Jarrón de las Gacelas, el más famoso de todos ellos, puede que por su incomparable belleza, los Jarrones más destacados tienen unas fechas de elaboración que van desde la segunda mitad del siglo XIV hasta el Siglo XV, dentro de que el arte nazarí sobresalió del siglo XIII al XV y en el contexto de las dinastías nazaríes, desde Nasr hasta el infortunado Boabdil. La decoración de estas piezas es exquisita, como lo mejor del arte islámico, concretamente en el Jarrón de las Gacelas la pintura es de gran complejidad, sobre todo cuando se basa en blanco, azul de cobalto o el dorado del reflejo metálico, lo que normalmente requería tres cocciones, la ultima del reflejo en atmosfera muy reductora, todo un logro para piezas que alcanzan 134 cm y debían cocerse calzadas o sujetadas, por su base o solero de 14 cm y un diámetro de panza de 70 cm. 

Los materiales más comunes son el barro de la zona, el esmalte blanco estannífero, los azules de cobalto y otros materiales como el almagre, el alumbre, los óxidos de cobre y plata, entre otros. Otros jarrones de la Alhambra también tienen una merecida fama empezando por el Jarrón Fortuny del Ermitage de San Petersburgo, siguiendo con los dos Jarrones del Museo Arqueológico Nacional, el de Instituto Valencia Don Juan, el Jarrón de Palermo, el Jarrón de Estocolmo y el Jarrón del Museo de Arte Islámico de Berlín, entre otros. Precisamente en Alemania se hizo una exposición sobre Jarrones de la Alhambra en 1973 pero la exposición de Jarrones de la Alhambra más importante jamás celebrada se hizo en el Museo de la Alhambra en 2006, culminada con la publicación de un esplendido catalogo (www.alhambra-patronato.es). Algunas copias de los Jarrones son dignas de mención empezando por la de Sankt Petersburg Porzellan de 1838, la de Sevres de 1849, la de Theodore Deck de 1862, la de Daniel Zuloga en 1883, la de La Ceramo de Valencia de 1885 y las de Pujol i Bausis de 1894.


DECORACION CON CUERDAS HIDASUKI


Desde el periodo Bizen hasta ceramistas contemporáneos japoneses como Kazuma Kishimo o Key Fujiwara, entre otros, evidencian la gran belleza natural de la técnica de cuerdas con salitre hidasuki y sus inconfundibles texturas de fuego.


La palabra japonesa hidasuki se compone de “hi” que es fuego y “tasuki” que es soga, cuerda o cordel, posteriormente se habla de “dasuki”. Las mujeres ataban sus kimonos con este tipo de cuerda. La cuerda puede estar elaborada con fibras de arroz mojadas en agua con sal y que después se enrollan sobre las piezas y se meten en una caceta. En Japón ceramistas como Rakusen Asai usan algas marinas al estilo Bizen. Hay que destacar los cuencos de gran formato del periodo Bizen como las cerámicas más populares, sobre todo las del periodo Momoyama (1573-1615).


La reducción de la materia orgánica de las cuerdas crea unas texturas sobre el barro sin esmaltar de gran visibilidad, en ocasiones estas texturas se producen dentro de una caceta, esta técnica permite diferentes líneas de investigación, entre ellas tenemos el uso de paja en vez de cuerda, la ceniza que se acumula sobre el gres o la porcelana en una cocción con hornos anagama o noborigama da a la pasta otro tacto y un fundido superficial más agradable a la vista, también se puede cocer en una caceta dentro de un horno convencional o un bidón con las piezas cubiertas con estropajo de aluminio, además de una cocción en un pit firing clásico, inclusive en las brasas de una chimenea, aquí sería mejor bruñir las piezas para quitar aspereza visual y táctil. También son dignos de consideración los usos de sales, cloruros, sulfatos y nitratos, tomando las máximas medidas de seguridad en el proceso, además se puede combinar con esmaltes de ceniza.


En esta técnica, aparte del periodo clásico destacan ceramistas japoneses como Kazuya Kishino, Key Fujiwara o Rakuzen Asai, entre otros.